NO HAY REVOLUCIONES TEMPRANAS..... NACEN DESDE EL PIE!

1 ene 2012

Con Arte Revolucionario:

“Los Artistas Revolucionarios de siempre”

Ultimo número del año, a casi días de cerrarlo y concluyendo con un gobierno que paradójicamente, está empezando.

Como acostumbramos en las ediciones anteriores, Arte Revolucionario intentó llegar a los artistas que mediante sus más fervientes expresiones se manifiestan por sobre todo ante el descontento de no poder ser libres aún. No hablamos de la libre expresión necesariamente porque aquellos artistas reconocidos dentro del ambiente del Arte, hoy día no tienen coartada su libertad. De lo que si hablamos es de esa pequeña libertad que aun falta y la cual es quitada por este “sistema capitalista en serio”.

Por eso nos pareció preciso discutir acerca del término Arte y otro tanto acerca del término Revolucionario, los dos términos que dan título a nuestra sección dentro del Sendas.

¿Qué es Arte? Creemos entenderlo, expresión pura expresión más allá de cual fuera su herramienta. Si es pintura, poesía, música, danza, artesanía, cerámica y tantas otras ramas que abarcan este tan amplio término que no es más que las vívidas expresiones de los pueblos. Expresiones innatas, adquiridas, de formación o simplemente pura convicción de transmitir algún sentimiento relacionado tal vez con la rabia, la alegría, el enojo, la perseverancia, la lucha. No somos críticos en arte es por eso que las apreciaciones sobre tales expresiones tiene muchas veces que ver con la cultura de cada pueblo, barrio o grandes ciudades, pero que casi inevitablemente provocan una reacción como miembros de una sociedad.

Para aclarar el término Revolucionario es necesario dar un golpecito a más de un periodista que tiene el lujo de poder utilizar un medio de comunicación tan importante como es la televisión, para ver si de alguna manera puede volver a agarrar un libro y estudiar un poco más sobre oficios y carreras profesionales y darse cuenta que ser revolucionario no es un trabajo, ni mucho menos un “rebelde” que quiere jugar a ser guerrillero para agarrar las armas y salir a quien sabe qué…

Entendemos que ser Revolucionarios no tiene nada que ver con estas chicanas que suelen tirar estos personajes a los cuales les falta una parte de compresión para analizar la historia, personajes que luego son los mismos en ponerse una remera de Ernesto Guevara, los mismos que piensan que la delincuencia viene de la mano del paco y que está cómodo con el término pobreza analizado lo más fríamente posible desde su comodidad económica individual.

Para los que aún tienen algunas mariposas en la cabeza que revolotean para sacar una definición es que decidimos escribir esta nota.

Ser revolucionario deja de lado el individualismo, que es más fácil decirlo y con el cuál se intenta romper y lidiar todos los días. Es aquel motivado por profundos sentimientos de amor que está dispuesto a dejar cuestiones personales por un bien común.

Este “modelo”, palabra que actualmente está de moda en los oradores mediáticos, puede tener apreciaciones positivas por gran parte de la población argentina, pero no deja de ser un modelo que responde a intereses corporativos que acepta y naturaliza la explotación del hombre por el hombre.

Estamos en un proceso siendo parte de él, con miles y miles de revolucionarios que seguimos en pie y éste es nuestro tema de hoy, los revolucionarios actuales, porque a veces pareciera que quedaron allá en Rusia, Cuba o China.

En este llamado sistema democrático aún hay desigualdades y todavía hay falta de libertad.

El docente que sale a la calle para luchar que se siga manteniendo el sistema de juntas porque es un derecho adquirido democráticamente, no sale porque no tiene ganas de trabajar, sale porque ve en aprietos su dignidad como trabajador que eligió creer en un futuro lejano en la formación de niños y adultos. ¿Cómo es que no podemos ver eso? ¿Cómo es que seguimos pensando de manera individual e inmediata? ¿Qué hacer con nuestros hijos si no hay clases? ¿Acaso, los docentes no son padres también? ¿Acaso no son los que hacen valer ese compromiso de formadores como deberíamos asumirlo cualquier adulto? Pero claro, “tienen buenos sueldos, vacaciones, aguinaldo, feriados y encima hacen paro”, dice la gilada.

Por qué entonces no pensar en charlar con nuestros hijos para poder explicarles que su maestro esta durante horas luchando sin resignación por su educación. Que está sometido al calor del día y al frío de la noche, ese frío que viene acompañado de chorros de agua y de alguna bala de goma que claro… suele siempre escaparse, y pareciera que el sistema de gobierno nos educa para que día a día nos acostumbremos a la opresión.

No estamos acostumbrados ni pensamos en hacerlo, porque creemos que un futuro mejor es posible.

Los maestros se manifiestan y también deben dejar a sus hijos para ir a la Legislatura, y si no pueden lo llevan consigo mismos, porque las calles son nuestras y para estos docentes el individualismo no existe. Eso es ser revolucionario.

Ser revolucionario es tener la convicción del cambio ahora o dentro de quien sabe cuantos años. Pero que lo único que importa y da valor a su vida es luchar por ello. El trabajador que cumple el horario establecido, que además ejerce la función que le toca merece de la misma manera en tiempo y forma que su salario sea digno. De eso se olvidan los patrones que no solo pertenecen a empresas privadas, sino los del propio Estado que tardan meses en pagar los sueldos, en generar condiciones dignas de trabajo, en respetar las leyes laborales que ellos mismos dicen controlar. Trabajadores del Estado, obreros de Procter & Gamble, aceiteros en Junín, trabajadores de la salud de Córdoba, del Hospital de Clínicas, del Gutiérrez, del Banco Nación, de la construcción, marítimos, trabajadores de la comuna de Timbúes Santa Fe, trabajadores del gas y tantos otros que sería una lista interminable de manifestaciones que mediante el paro, las movilizaciones, los festivales y tantas otras formas de expresión hacen dar cuenta de la importancia de sus derechos, y ya vemos que la palabra Revolucionario no tiene tanto olor a libro viejo porque la explotación sigue existiendo y la opresión por parte del sistema económico, sigue golpeando a los mismos de siempre.

Un año más, un Sendas más que nos permite analizar, hacer crítica y reflexionar que no vamos a quedarnos con lo positivo de los últimos dos gobiernos, la lucha es intensa, larga y mientras haya un compañero explotado tenemos y debemos usar las armas de siempre, pero no esas cargadas con plomo que usan para aumentar el contador de muertes por gatillo fácil, sino las armas que como pueblo se tienen que ver, sentir y escuchar, las banderas, los cantos. Somos muchos para hacernos ver ante la disconformidad.

Ya se escuchan los bombos de las luchas alejarse mientras se acerca el repique de un redoblante de alguna murga de barrio o carnaval regional en alguna parte de la tierra. Con aerosoles, pintura, esténcil o a mano alzada las paredes siempre están preparadas para darle color a las calles.

A descansar un poco compañeros, un 2012 se avecina y regidos bajo la cosmovisión de nuestros pueblos originarios se viene el tiempo de luz, de cambios y transformaciones.

Nosotros vamos a estar para seguir saliendo a demostrar nuestro Arte Revolucionario, ese que en cada lucha nos sigue uniendo.

Hasta un nuevo número.

31 ago 2011

12 ago 2011

Nuestra posición acerca de las elecciones.

En los últimos meses se abrió un debate en el conjunto de las organizaciones políticas acerca de que posición tomar frente a los comicios. La reforma política cambio el escenario y el armado del Frente de Izquierda de los trabajadores dividió opiniones.

Táctica y estrategia son fundamentales en toda organización revolucionaria para poder convivir con la coyuntura y con los proyectos a largo plazo.

Creemos que no debemos confundir lo necesario con lo urgente, ni lo inmediato con los planes a largo plazo, cada uno tiene su impronta y es necesario analizar de conjunto lo táctico y lo estratégico, pero nunca confundirlos ni mezclarlos. Veamos:

En el marco de las organizaciones de izquierda se abrió un profundo debate sobre el qué hacer en estas elecciones. Algunas organizaciones se llamaron a silencio, otras al no voto y algunas se encolumnaron detrás del armado de Partido Obrero – P.O., Partido de los trabajadores Socialistas –PTS e Izquierda Socialista. En este caso, más allá de los matices, el argumento de apoyo rondaba en torno a una defensa de las expresiones de izquierda, atravesadas por la reforma electoral que proscribe a las minorías. Este apoyo incluso se fundamenta más allá de las diferencias programáticas y acciones en sí mismas y, en algunos casos, se ajusta a la lectura de la recomposición del Kirchnerismo y del sistema electoral en su conjunto, y a una lectura de reflujo en el campo popular tanto a nivel objetivo como subjetivo, de diciembre del 2001 a la fecha.

Para partir del análisis de las elecciones nos resulta importante marcar fuertemente el carácter burgués del Estado Argentino. Es decir, el Estado como instrumento de dominación de la burguesía sobre el conjunto del pueblo. Desde esta posición sostenemos que el Estado tiene una estructura que se renueva cada 4 años, en función de la coyuntura marcada por la correlación de fuerzas de la irreconciliable contradicción de clases. Es decir, que las características de gobierno, que la clase dominante se da en defensa de la administración de SU Estado, será la mejor respuesta que podrán dar para salvar sus intereses. Por esto que no todos los gobiernos son iguales, ni responden exactamente a los mismos intereses. De todos modos, aunque quizá resulte redundante, nos parece arrancar el análisis desde este postulado pese a que el mismos esta extensamente desarrollado en nuestra nota ¿es posible llegar al socialismo por medio de la reforma?, publicado en el presente numero.

Ahora bien, metiéndonos lentamente en la discusión sobre la participación o apoyo, en la actual coyuntura en las elecciones, sostenemos que toda elección, dentro del marco de los gobiernos burgueses, estará atada a procesos coyunturales y solo fue y será analizada como un fin estratégico, en el marco de un gran auge de masas. Es decir, en un escenario de un amplio reconocimiento y participación del campo popular en las organizaciones revolucionarias. Esto dará, como consecuencia, que decidamos participar activamente en búsqueda de hacer publico este reconocimiento y posición política, para que la participación en los comicios sea un facilitador táctico, que se ajuste a la estrategia en el marco del proceso revolucionario en marcha. En cualquier otro caso, como bien explica Lenin, la participación, en caso de ser juzgada necesaria, será ligada a la experiencia de las masas o para ir probando fuerzas, pero nunca depositando expectativas o haciendo alianzas espurias que solo benefician al estado burgués legitimándolo y, lo mas grave, es que confunden a la clase y alimentan expectativas de cambio por vías que sabemos que no ocurrirán.

Es importante para nosotros entender, aunque suene reiterativo, que las elecciones pasan y los problemas de los trabajadores quedan, que la necesidad de cambio revolucionario nunca va a estar atada a una elección burguesa, sino, más bien, todo lo contrario.

Si vemos que efectivamente hay alianzas tácticas y alianzas estratégicas, es factible entender la necesidad de una alianza táctica en un sindicato, en un territorio o en la universidad, por ejemplo y, eso es valido si no se confunde el fin con los medios. Apelamos a construir a largo plazo, siempre lejos de la coyuntura en el entendido marxista de que la realidad es dialéctica, se motoriza por sus contradicciones y que la teoría revolucionaria es una herramienta que no esta innata en la clase sino que es preciso construirla al calor de la lucha, la organización y la conciencia.

Creemos que la reforma política vigente encamina a los comicios hacia el bipartidismo, eliminando las minorías. Creemos también que es continuidad de las reformas implementadas en el año 94, pero también creemos que la participación en las elecciones, como la confianza de que por medio del voto las cosas cambien, es algo bastante débil desde 1983 a la fecha. Ejemplo de esto es la gran abstención electoral a nivel nacional como en el resto de los distritos en las distintas elecciones.

Las organizaciones del campo popular debemos partir de una profunda autocrítica para analizar el contexto actual. No podemos depositar la responsabilidad de la actual situación objetiva y subjetiva de la clase en los partidos burgueses, ni en sus representantes, sino en qué hemos hecho como clase para revertir esta correlación de fuerzas aun favorable a nuestros enemigos. En este escenario sostenemos que lo imprescindible es generar una política de masas, insertarnos en ellas, dar el debate sobre la necesidad de la participación activa en la defensa de los intereses inmediatos, que poquito a poco ira dando el espacio para la discusión sobre la necesidad de la transformación revolucionaria de nuestra sociedad, sobre la necesidad de organizarnos, la importancia de formarnos en la teoría revolucionaria para entender y encontrar salidas a este régimen de explotación.

Las jornadas del 19 y 20 de diciembre fueron arranques espontáneos, carentes de organización real por parte de los sectores populares, a la cola del sector más titubeante de nuestra sociedad: la pequeño burguesía. El saqueo era evidente, el hambre y el desempleo eran moneda corriente y le costo un par de años al establishment local e internacional reestablecer el sistema de dominación. Vamos por 8 años de kirchnerismo, y seguramente por 4 años más, y no podemos negar que la clase esta contenta porque tiene trabajo, mientras que los punteros están preocupados porque la olla en los barrios ya no junta tanta gente, pero el problema para la patronal y sus representantes esta a la vuelta de la esquina. Hoy es necesario contener de alguna manera esta masa joven de más de 4millones de trabajadores que se han sumado al sistema productivo. Hoy es necesario encajonar las luchas y preocupaciones de los trabajadores que ya no pelean por ingresar al sistema de explotación, sino que se organizan para afiliarse, para conseguir mejores convenios, para legalizar su ilegal situación laboral, para participar de alguna manera en las jugosas ganancias que sus patrones ostentan día a día. Esto no quiere decir, como anuncia grandilocuentemente el P.O., entre otras fuerzas, que cambio el escenario de la clase obrera, que estamos en un pleno auge de masas. ¡No!, esto significa que han cambiado los ejes de las luchas, pero que aun la inmadurez política y organizativa de nuestra clase es grande y funcional a nuestro enemigo. Esto significa que el terreno en el seno de las organizaciones de masas es muy fértil, pero entendiendo que aun hoy se lucha por lo imprescindible. Es por esto que la clase esta huérfana de organización revolucionaria. Pero en el proceso dialéctico que se esta dando lentamente irá formando sus mejores hombres, sus compañeros naturales de cada espacio, esos compañeros que, como decía Santucho, serán los mejores entre los buenos que lucharan por la segunda y definitiva independencia.

No podemos analizar la realidad como una cuestión lineal, pero tampoco como una imagen estanca quedándonos solamente con el presente. No podemos abrazar nuestras motivaciones estratégicas detrás del mal menor. Lo que aquí esta en cuestión no es la identidad de izquierda, lo que aquí estamos discutiendo es qué es el FIT para la clase, qué significa como proyecto político para nuestros intereses. El apoyo o no a este rejunte no es el apoyo o no a un polo de referencia que confronte contra la burguesía, es el apoyo o no a la izquierda orgánica de la argentina que ha hecho de las elecciones un objetivo estratégico de su línea política a lo largo de los años. Es la defensa de la supervivencia electoral de un conjunto de fuerzas que ni bien se comenzó a discutir sobre la reforma política vieron truncado su eje de trabajo y la necesidad de aliarse entre los que suman más para sostener su supervivencia. El apoyo al FIT creemos que es el apoyo a una construcción política que trunca las aspiraciones de los trabajadores, como lo hizo históricamente el morenismo en la Argentina, que engaña las masas, que genera falsas expectativas. El apoyo al FIT no es más que seguir detrás de la cola de organizaciones que se caracterizan por su sectarismo, por su ultra izquierdismo a la hora de trabajar en los frentes de masas y que no dan muestras reales de tener una política estratégica por la toma del poder y la Revolución Socialista.

Sin embargo las elecciones pasarán, el FIT dejará de existir pasadas las 18hs de los últimos comicios de octubre, y nosotros, como miembros activos de la clase, seguiremos trabajando por un futuro más humano.

A lo largo de los últimos años nos hemos peleado con compañeros del campo popular por contradicciones secundarias, creemos que el apoyo o no al FIT es una de estas y que estamos por la unidad en contra de las divisiones funcionales a nuestro enemigo de clase.

Lejos estamos de dar lecciones de cómo llevar adelante una revolución, solo exponemos nuestros argumentos, no nos ponemos en jueces ni en verdugos de compañeros y, si en lo estratégico seguimos teniendo coincidencias aun con aquellas organizaciones que hoy vieron en las elecciones un espacio de acumulación, entonces creemos necesario seguir trabajando con acuerdos de unidad.

1 ago 2011

EDITORIAL

Pasó un nuevo aniversario de la semana de los apagones en Libertador General San Martín, Jujuy, pero este aniversario no fue solo de recuerdo, sino que la memoria de lucha de nuestra clase se hizo nuevamente presente.

Para el mes de julio los trabajadores del Sindicato Empleados y Obreros del Ingenio Ledesma realizaron un paro de 72 horas con un acatamiento del 90% del campo y de la fábrica, en función de la falta de avances en las negociaciones y las negativas de respuestas del ingenio Ledesma por las condiciones de trabajo y por el reclamo salarial. La familia Blaquier dueña de la empresa se enriqueció históricamente a costas de la esclavización de sus trabajadores, el robo de tierra a las comunidades originarias y la contaminación intensa. Hoy lo sigue haciendo con total impunidad y bajo la venia del gobierno. Los compañeros del ingenio revelan que en “la última paritaria teníamos el salario más bajo del país en materia azucarera".

Los trabajadores y pobladores de Libertador General San Martín, más conocido como Ledesma por la influencia de la empresa en la localidad, son presos del feudo Blaquier que, como mencionamos más arriba, por estas fechas recuerda la noche del apagón, cuando en una semana de cortes de luz nocturnos, del 20 al 27 de julio de 1976, los militares secuestraran alrededor de 400 personas con móviles prestados por el ingenio con el objeto de romper con la organización obrera existente en la zona.

Las condiciones de trabajo siguen siendo inhumanas, los vecinos del ingenio padecen enfermedades por el método de producción de la fábrica, hoy como ayer los compañeros se organizan no para recordar el pasado sino para construir su futuro.

En este marco el padecimientos de los vecinos es inmenso, la falta de políticas publicas que controlen a la empresa, que generen bienestar a nuestra clase, que regulen el genocidio permanente de este monstruo del norte se hace carne cada día.

Para la última semana del mes de julio cerca de mil familias cansadas de esperar una respuesta ante la crisis habitacional decidieron tomar solo 15 de las más de 160mil hectáreas que tiene Ledesma. La respuesta no tardó en llegar y los dueños del poder demostraron una vez más como defienden sus intereses, como utilizan al aparato estatal y para estatal para borrar con sangre y fuego cualquier intento de nuestra clase que no les convenga.

El poder que ejerce es real, y una vez mas queda claro donde reside el poder en este sistema, que función cumplen las fuerzas de seguridad y que rol ocupan los títeres de los poderes públicos.

Ahora las acusaciones son cruzadas, unos dicen que es una campaña contra el kirchnerismo, otros tratan de sacar rédito para estar mejor parados frente al resto de los comicios que falta. Pero todos y cada uno de estos argumentos dan asco, por su obsecuencia, por su oportunismo, por su falta de humanidad. Varios son los muertos que dejo esta contraofensiva, fuerte es el daño que se provocó y una vez más la sangre la puso nuestra clase, una vez más nos tratan de engañar con mentiras mientras solo nos reparten miseria, una vez más debemos redoblar nuestro compromiso, reforzar nuestra organización porque nuestro enemigo es poderoso pero NUNCA invencible. Esto es lo que nos esta demostrando el pueblo jujeño que, lejos de irse a la casa frente al terror y extorsión que trataron de imponer desde las fuerzas represivas y funcionarios gubernamentales, forzó la entrega de viviendas que hacia años estaban sin entregar, presionó por la expropiación de las 45 hectáreas de Ledesma, puso negro sobre blanco el rol que ocupa Barrionuevo, que hoy se viste de progresista, pero antes del conflicto desoyó sistemáticamente la necesidad de tierras y viviendas para la familias más empobrecida y, que a su vez, estaba gestionando marcha la entrega de miles de hectáreas fiscales al ingenio.

Nuevamente queda claro que la participación activa de nuestro pueblo, la organización y lucha por nuestras necesidades, por nuestro futuro es la salida que debemos darnos como clase.

Campaña electoral: Cuando a la política se la vacía de contenido.

Hace tiempo que venimos recibiendo abundante propaganda sobre el auge de la política, la discusión y la militancia. Sin embargo en el contexto de los actuales comicios la realidad supera la ficción y es la política la que esta en desprestigio.

Asistimos a una campaña sin política, donde lo que reina es la propaganda, el marketing y las chicanas. Consignas vacías de contenido propias de propagandas de consumo llenan y llenan los espacios publicitarios. Gobernar bien, sos bienvenido, con vos, se puede, confío en vos y tantos otros enunciados que son armados por los arquitectos del marketing que trabajan para tratar de dar forma a un postulante.

Lejos quedaron los políticos que, mas allá de su ingrata trayectoria, construyeron la misma en la militancia política. Lo que hoy reina son personajes sacados de la galera, actores que tengan un mínimo de ascendencia en la sociedad para mostrarlos como caras de “lo nuevo”, “lo honesto”, “lo eficiente” o “el recambio”. Allí están a la pesca los partidos burgueses y sus representados para legitimar y condimentar un nuevo sapo que se le quiere hacer tragar al pueblo trabajador en estos nuevos comicios.

Solo de esta manera se pueden entender las limitaciones, la debilidad desde donde tratan de mostrarse fuertes y solventes las distintas propuestas. Cómo Carrio puede tener el eco en los medios que tiene con la bajísima intención de voto, sino fuese por su inquebrantable ligazón con el grupo Clarín. Cómo Macri, pese a estar procesado por actividades ilegales, haber demostrado tener una nula intención de desarrollo de los servicios públicos con sub. ejecución del presupuesto en salud, vivienda y educación, se muestra como la nueva cara de la eficiencia política. El armado de alianzas espurias como la del radicalismo con el narcotraficante de De Narváez, o las limitaciones del propio Pino en la conformación de un frente progresista que logre arrancar alguna simpatía en el electorado.

La oposición mantiene una terrible debilidad que se busca esconder con argumentos poco convincentes, pero que son potenciados por las propias debilidades del kirchnerismo que empieza a dar algunas ventajas importantes.

El caso de las elecciones porteñas es un buen ejemplo. Debemos contextualizar este análisis teniendo en cuenta en primera instancia el alto porcentaje de electores que no participaron en la votación, que votaron en blanco, impugnaron o cedieron su voto “bronca” a una fuerza marginal.

El autismo kirchnerista apostó sus cañones al PRO y la semana siguiente el conjunto de medios de comunicación afines salieron a hablar sobre la actitud conservadora de los votantes porteños, utilizando la carta de Fito Páez, supuesto vecino de la ciudad, como bastión de su discurso. Situación que muestra su debilidad en el armado y organización de su construcción política en la Ciudad. Utilizar a un músico como Páez como vanguardia intelectual de su discurso es tratar de pinchar en la coyuntura con un cuchillo de palo eludiendo autocríticas a sus propias limitaciones. La realidad demostró que en las internas kirchneristas primaron las mezquindades del conjunto de las organizaciones que militan el frente. Quedó claro, también, que es La Campora quien maneja la batuta en la interna, y que sus “representantes” universitarios en los barrios carecen de inserción real, de trabajo serio y de reconocimiento político en las comunas. Consecuentemente esto llevó a una inevitable derrota. Misma suerte corrió el armado de los postulantes al ejecutivo de la Capital Federal, no fue su labor en la ciudad, su inserción en las comunas, su trabajo constituido en el tiempo lo que determino sus postulaciones, su maduración para encabezar las listas, sino el sondeo de las encuestadoras que definieron que la formula Filmus-Tomada sumaba más votos que con Bodou. Esto a la población, que aun cree en el voto, le pesa y le pesó.

La verticalidad con las que se toman decisiones en el kirchnerismo muestra que tán reducido es el núcleo de mando. Pero lo peor es que deja en evidencia la falta de pensamiento crítico, el culto a la personalidad y el juego a los sectores más conservadores que pertenecen al frente kirchnerista en el seno de las organizaciones que se reivindican progresistas o hasta revolucionarias. Son estas organizaciones las que le están haciendo el caldo gordo a la burguesía. Son estas organizaciones las que con su obsecuencia y limitaciones políticas favorecen la concentración de capital, la contaminación del país, los feudos en las distintas provincias, el pago de la deuda externa, el trabajo esclavo/precarizado, etc.

Hoy es difícil definir quienes son los representantes de este autodenominado gobierno “nacional y popular”, ya que ninguno pasa el archivo, todos tienen sus manos manchadas por la corrupción, la represión y la entrega a los grandes capitales. Como decíamos en el número anterior todos tienen un pasado poco nacional, poco popular, y en algunos casos hasta poco peronista. Misma suerte corre el compañero de formula de Cristina, Amado Bodou, conocido por su militancia liberal en la UceDE con los Alzogaray, su riguroso pago a las bancas internacionales, como actual ministro de economía, junto con los suculentos subsidios a las multinacionales que operan en el país con la plata de los jubilados, y su intachable relación con el establishment financiero internacional. Sin embargo seguimos padeciendo la mentira de que si no apoyamos este gobierno reforzamos la posición de lo viejo, lo liberal, lo empresario. Nada de eso es verdad.

Por último, no podemos negar la evidente vocación de poder que tiene Cristina Fernández, como la que tenia Néstor Kirchner, pero esta vocación no es sinónimo de saber construir poder, y es aquí donde esta, al menos hoy, su talón de Aquiles.

Lamentablemente debemos reconocer que desde el campo popular se opera, en líneas generales o al menos desde lo visible, del mismo modo que construye la burguesía. No se trabaja en función de una lógica de acumulación de fuerzas, de representar los intereses reales de la clase trabajadora siendo parte de esta y, consecuentemente, reconocido por las masas formando parte de una alternativa real de construcción opuesta a nuestros enemigos de clase. De esta manera se favorece y refuerza la lógica de contenido de nuestro enemigo por la ausencia real de nuestros compañeros en el seno de las organizaciones de masas.

Por esto que consideramos que las elecciones porteñas fueron un claro ejemplo de la apelación conservadora del electorado que prefirió optar por lo conocido a la rosca interminable de los personajes que están lejos de representar sus necesidades.

Caso Shoklender:

Cuando el resoplo de la izquierda aviva el fuego de la derecha.

En el actual contexto político y, si nos retrotraemos en el tiempo, en los últimos años vemos como el agite realizado desde sectores de la izquierda es capitalizado por los sectores más reaccionarios y detestables de nuestra sociedad.

Así como lo analizábamos en el número anterior respecto a la manifestación de situaciones “revolucionaras” varias en el medio oriente, en el plano local el oportunismo de algunas organizaciones, ayudado también por la falta de claridad política que aun atraviesa amplios sectores de nuestro pueblo, no hacen más que fortalecer la confusión colectiva. Veamos…

A río revuelto ganancia de pescadores dice el dicho, ya para 2001 algunos se animaron a catalogar de situación pre-revolucionaria lo que en realidad fue un levantamiento protagonizado por los sectores más titubeantes de nuestra sociedad: la pequeño burguesía. Supieron subirse en el furgón de cola del tren de la clase media que, ayudado por una gran masa de argentinos que venían de años de hambre, miseria y exclusión pusieron su cuerpo en las jornadas de lucha del 19 y 20 de diciembre. Como baja la espuma del agua hirviendo, la efervescencia de las capas medias fue lentamente canalizada, el “que se vayan todos” no pudo ser capitalizado por la clase trabajadora, y la recomposición capitalista en la argentina siguió su curso hasta nuestros días ya que las condiciones subjetivas y objetivas no estaban aun maduras para la revolución aquél verano en el llamado argentinazo.

Años más tarde, también una noche de verano, la ciudad de Buenos Aires corto el sueño tras la tragedia de los 194 muertos de Cromagnon. Los cruces al jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, fueron de todos lados. Se lo corrió por izquierda pero también por derecha, la culpabilidad en este hecho, pero también la demostración de todo un entramado de corrupción, negligencia e inoperancia salio a la luz rápidamente. La cabeza de Ibarra fue una consigna unánime, pero la salida de este personaje fue acumulada por lo más rancio de la representatividad burguesa: el PRO. La incapacidad de las organizaciones del campo popular de saber leer la coyuntura, sumado a la imposibilidad de ofrecer una opción política para los sectores trabajadores de la ciudad generó 6 años siguientes de cambio para que nada cambie.

Hoy la coyuntura es distinta, el caso Shoklender esta en todos los medios. Esta fuera de discusión la alianza entre sectores de las Madres de Plaza de Mayo y el kirchnerismo, como así también esta claro que esta causa es agitada fuertemente por ciertos sectores empresariales enemistados al gobierno nacional. Ahora, ¿en que posición debemos ubicarnos quienes defendemos los intereses de la clase?, ¿hacia donde apuntan realmente los cañones de la Sociedad Rural Argentina, el grupo Clarín, etc.? Creemos que es importante el análisis dialéctico, dejar de lado el oportunismo y el análisis basado en los personajes involucrados en el tema, para ver bien bajo la lupa el trasfondo de la cuestión. En caso contrario lo único que hacemos es aportar a la confusión colectiva una vez mas, aportando a la acumulación política de la patronal y sus representantes.

Desde el PRIS sostenemos que mas allá de los intereses, del uso irregular de los fondos públicos, de la relación de Shoklender con Hebe, y de esta ultima con el gobierno, ni las madres ni su causa de lucha empiezan y termina en Bonafini. El hecho de que hoy se ponga en discusión la integridad moral de las madres, el uso de los fondos, el caso de corrupción, etc. tiene una clara intencionalidad política de la que Shoklender y la dirección de la Fundación Madres de Plaza de Mayo son actores secundarios del fin estratégico del ataque. La lucha sostenida por las madres desde el seno de la última dictadura militar, es genuina, legítima y justa como la de sus hijos: combatientes revolucionarios contra un sistema de explotación y muerte. El hecho de que hayan mantenido su lucha a lo largo de las décadas, que en el día de hoy sean reconocidas nacional e intencionalmente, que lo vivido en la década del 70 y las atrocidades cometidas por la burguesía nacional e internacional en acción conjunta con las fuerzas armadas sea de publico conocimiento, etc. son sapos que los enemigos del pueblo no quieren tragarse más. El hecho de corrupción es la escusa perfecta para salirle al cruce y lograr desprestigiar la memoria, la verdad y la justicia. Por este motivo, es que más allá de los nombres de esta escena, lo que tenemos que analizar es cual es la intencionalidad política que trama la derecha. No debemos caer en el oportunismo, no podemos hacer el caldo gordo a la patronal y debemos defender los intereses populares, su memoria, y presentar batalla, una vez más, frente a los atropellos ideológicos de nuestros enemigos de clase.

Por ultimo ponemos nuestra autocrítica que corresponde como miembros del campo popular, por nuestra falta de inserción y política de masas que, consecuentemente, generó el abandono de todas las organizaciones populares, entre ellas las de derechos humanos, que encontraron cobijo en el aparato estatal burgués.

INTERNACIONAL

¿A qué crisis nos enfrentamos?

Sufrimos una crisis nueva porque nunca la civilización del capital había desarrollado a la vez tantas contradicciones irresolubles y tantas fuerzas destructivas.

Caracterizar adecuadamente bajo qué tipo de crisis malvivimos, es imprescindible para no cometer errores estratégicos. Los datos sobre el desempleo, la muy débil e incierta recuperación económica mundial, las dificultades que amenazan a Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, etc., el encarecimiento de alimentos, fármacos y energías, las hambrunas, la saturación de la capacidad de carga del planeta, el resurgimiento de las luchas populares en el Norte de África y en el corazón del imperialismo, la militarización, la contraofensiva de las burguesías, todo indica que no estamos ante una simple crisis. Ahora mismo existe una profunda inestabilidad financiera que tiene su origen en la abisal distancia entre la producción mundial de valor y el total de capital financiero. Por cada dólar de valor real existen casi 20 dólares flotando sin soporte material. Crisis financieras han existido, que se sepa, desde 1637 cuando pinchó la “economía de aire” pese a los esfuerzos de controlarla desde 1610. Según la industria y el comercio pierden rentabilidad, los capitales se vuelcan en el “juego bursátil”, en la “ingeniería financiera”, en la especulación de alto riesgo que al principio reactiva la economía pero luego la ahoga en un océano de deudas impagables.

Para salir de la crisis de finales de los ’60, el capitalismo lanzó la feroz contraofensiva neoliberal que obtuvo triunfos significativos pero no logró relanzar masivamente los beneficios. A mediados de los ’80 EEUU y Gran Bretaña forzaron la desregulación de los controles financieros instaurando el capitalismo “de casino”, de “dinero loco”. La URSS, minada por la burocracia y el ataque imperialista desde 1917, no pudo aguantar e implosión. Parecía que por fin el capitalismo había superando sus limitaciones y que se iniciaba la era la de la “economía del conocimiento”, “desmaterializada”; pero bajo la superficie se agitaban las contradicciones negadas por la propaganda. Crisis financieras y de deuda habían estallado en los ’80, en los ’90 emergieron las luchas de los pueblos y la catástrofe de los “tigres asiáticos”, supuestos ejemplos de la “nueva economía”. Un anuncio de lo que se avecinaba apareció en el corralito argentino a comienzos del siglo XXI, pero la enceguecida estupidez burguesa siguió dirigiéndose al desastre de 2007-2011.

¿Por qué han fallado las medidas impuestas desde comienzos de los ’70 pese a los períodos de recuperación y a las victorias contrarrevolucionarias? Por dos razones que nos llevan a la definición de la crisis actual como crisis “nueva” en la historia burguesa. Una razón es que la propia lógica interna del capital dificulta cada vez más la obtención de beneficios, lo que le obliga a la creciente intervención del Estado, al aumento de la explotación y de la represión, y al recurso de las guerras. Para salir de cada crisis estructural, el capitalismo necesita más sangre humana en cualquiera de sus formas que la que necesitó para salir de la crisis anterior. Un ejemplo, la proporción de dinero público que hacía falta en la década de 1930 para reactivar la economía era de 1 a 4, mientras que en la de 2000 ha sido de 30 a 4, y va en aumento. El problema es que apenas queda dinero público. Se estima que en 2010 la deuda de los 30 Estados más enriquecidos sea del 100% de su PIB, destacando la de EEUU. Como se están agotando las reservas, se agudiza la represión de los derechos democráticos y sindicales, y se multiplica la explotación económica y el saqueo imperialista.

La otra razón es que en la segunda mitad del siglo XX se materializaron tres nuevas contradicciones que aumentan exponencialmente los problemas del capital. Una contradicción es la posibilidad objetiva de la autodestrucción humana por una guerra termonuclear y bioquímica. En los ’80 se demostró que el invierno nuclear subsiguiente tapará la Tierra durante años bajo una radiactiva y envenenada oscuridad gélida que aniquilará la fotosíntesis y sólo dejará con vida cucarachas e insectos. Las fuerzas destructivas actuales pueden aniquilar más de 20 veces la vida humana. Esta es una de las razones que han impedido a EEUU recurrir a la guerra nuclear siquiera táctica y restringida, como ha estado a punto de hacerlo varias veces, porque sabe que inmediatamente se desencadenaría la “destrucción mutua asegurada”. El imperialismo estudia activar “holocaustos localizados” sobre zonas geoestratégicas según las urgencias y las circunstancias, lo que abriría una espiral muy difícil de detener.

Otra contradicción es el agotamiento de los recursos energéticos que llegarán a su pico de producción a partir de la década de 2030. Todavía existen muchos obstáculos e imponderables tecnocientíficos que impiden obtener las suficientes energías alternativas, y muchos estudios sostienen que ha acabado la época de la energía barata. Los biocombustibles son necrocombustibles porque desertizan y agotan las tierras, y porque con el maíz necesario para obtener 50 litros de bioetanol podría comer un niño durante un año. Apenas quedan nuevas tierras cultivables y la acidificación estanca la productividad de las cultivadas. La FAO advierte que el mayor costo energético encarecerá los alimentos, y que la pesca está al límite de su reproducción. El agua potable se reduce y la mitad de la humanidad tendrá problemas de suministro para mediados de este siglo. Y la otra contradicción es la catástrofe ecológica que se avecina. La década del 2000 ha sido la más calurosa desde que hace 130 se empezó a recoger datos. Los glaciares se derriten, lagos y mares se calientan, los océanos pierden anualmente el 1% de su fitoplancton, y se envenenan: el 64,7% de los niños de Gipuzkoa nacen con más mercurio en la sangre que el permitido, proveniente del pescado. China Popular necesitará tres siglos para revertir la desertización que sufre. En 40 años los bosques de la Amazonía se han reducido en un 20%. Todo indica que ya se han superado tres de los nueve límites planetarios que tiene la Tierra: cambio climático, biodiversidad y ciclo del nitrógeno.

Son contradicciones capitalistas porque han surgido de y con la expansión burguesa. No tienen su origen en el egoísmo humano ni el pecado de avaricia, sino en de acumulación de capital en el mínimo tiempo sin reparar en las desastrosas consecuencias presentes y futuras. El capital ha creado la militarización termonuclear y bioquímica, el agotamiento de los recursos y la catástrofe ecológica que exacerban la crisis, que pesan como plomo en las arruinadas arcas estatales. Aunque el “capitalismo verde” es una rama productiva muy rentable, ella sola no equilibra el caótico desequilibrio global porque la forma burguesa de vida lo impide. El 80% del CO2 lo emiten las grandes potencias industrializadas. Una persona necesita tres litros de agua al día, pero poner un kilo de carne en la mesa capitalista necesita entre 6000 y 20.000 litros de agua, y 10 kilos de cereales. Los menos pesimistas afirman que el capitalismo necesita los recursos de dos Tierras para mantener el consumo actual, pero los más informados sostienen que no bastaría.

Sufrimos una crisis nueva porque nunca la civilización del capital había desarrollado a la vez tantas contradicciones irresolubles y tantas fuerzas destructivas. El capitalismo es como el brujo que no puede controlar las fuerzas infernales que ha conjurado, sino a costa de generar mayores hecatombes futuras. Izquierdas revolucionarias debaten sobre si el dilema socialismo o barbarie, lanzado en 1915, no está siendo superado e integrado por el comunismo o caos. Nosotros ayudaremos con nuestra lucha por la independencia y el socialismo, por un Estado vasco, a que la práctica dilucide esta cuestión.

IÑAKI GIL DE SAN VICENTE
EUSKAL HERRIA 2011-III-6