NO HAY REVOLUCIONES TEMPRANAS..... NACEN DESDE EL PIE!

1 abr 2010

La Formación Multilateral de los Cuadros [1]: Benito Jorge Urteaga

Siguiendo las orientaciones del Comité Ejecutivo de diciembre de 1974, que señala la importancia actual de la formación de cuadros, para estar en condiciones óptimas de pasar a dirigir el movimiento de masas en la etapa que se avecina de generalización de la guerra revolucionaria, el camarada Benito Urteaga, miembro del Buró Político del Partido, dio una conferencia sobre formación de cuadros ante un grupo de compañeros responsables políticos de diversas zonas de una regional.

Resumiremos brevemente los aspectos principales reseñados en el curso, a los fines que el mismo sea ampliamente difundido entre los compañeros del Partido, dirigentes, militantes, simpatizantes y allegados, especialmente entre la periferia obrera.

Se partió señalando la importancia que el conjunto de la militancia partidaria tenga un profundo conocimiento de la línea partidaria, su estrategia, sus principios tácticos, sus criterios de clase.

“Los problemas de organización están subordinados al problema de clase y a la estrategia”, señaló el camarada Urteaga. De acuerdo a cada clase y a cada estrategia hay un tipo determinado de organización, hay que tener en cuenta la relación entre el provenir y lo inmediato. Esto significa que sin sacrificar el porvenir debemos garantizar lo inmediato.

Para tener bien claro el provenir, la estrategia, es imprescindible que los cuadros manejen profundamente la línea del Partido; se debe conocer las resoluciones del IV Congreso que analiza científicamente una estrategia de poder para nuestro país; se debe profundizar en el estudio del V Congreso del Partido que orienta en los principales principios tácticos leninistas; y finalmente, se debe estudiar el folleto “Poder Burgués y Poder Revolucionario”, que señala las orientaciones fundamentales hacia la etapa a la cual nos dirigimos.

El conocimiento amplio y profundo de estos materiales, que son la estructura de la línea partidaria, permite la aplicación eficiente de la misma, y ello es así, porque numerosos problemas que hoy se presentan a la militancia partidaria están resueltos en estos documentos, en la línea del Partido y un insuficiente conocimiento de la misma, retrasa el cumplimiento de los planes trazados.

La estructura de los cuadros es lo que garantiza la aplicación eficiente de la línea partidaria. Es de acuerdo al papel de los cuadros, a su comportamiento; como las masas reconocen la calidad y la actividad del Partido. Es en la estructura de los cuadros, donde las masas observan el vívido reflejo del Partido.

EL ARTE Y LA DIALÉCTICA DE LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO

La construcción del Partido tiene dos aspectos; tiene una dialéctica y tiene un arte.

La dialéctica en la construcción del partido consiste en que todos los aspectos de la actividad del mismo se presentan en forma contradictoria, es decir tienen un doble carácter. Por un lado, por ejemplo, es un partido de masas, porque tiene que estar fundido en las masas, sus miembros tienen que provenir de las masas; y a su vez es un partido de vanguardia, por su organización independiente, por su actividad independiente, por su estructura en la cual participan los mejores y más claros elementos de la clase obrera y el pueblo. Por un lado el Partido hace actividad de masas, por el otro hace actividad de vanguardia. Cada actividad que emprende el Partido tiene su contradicción, tiene su dialéctica: existe contradicción entre trabajo militar y trabajo de masas; existe contradicción entre el trabajo político y el trabajo económico; existe la contradicción entre el trabajo legal y el ilegal; entre la actividad armada y la actividad no armada. Resolver estas contradicciones es el arte.

Se presenta habitualmente que el déficit fundamental es desarrollar unilateralmente las tareas en determinado momento. Así, por ejemplo, cada tarea lleva implícita una presión unilateral. El hombre de la célula militar dice que no puede atender contactos porque tiene una operación militar; el dirigente sindical dice que no puede estudiar porque tiene que hacer actividad sindical; el compañero de propaganda dice que no puede atender la actividad de atención de contactos porque su tarea lo absorbe. Saber comprender, saber analizar, reflexionar sobre el aspecto contradictorio de las tareas del Partido es saber comprender la dialéctica en la construcción del Partido, y saber aplicar los métodos, los principios de acción para resolver esta contradicción es un arte.

Este es el problema de la construcción de la dirección, de la estructura de cuadros y de los miembros organizados del Partido. El Partido, en su conjunto a distintos niveles, debe resolver este acomplejo problema para poder colocarse al frente de la lucha de clases del proletariado.

FORMACIÓN DE CUADROS DIRIGENTES Y RESPONSABLES DE CÉLULAS

A partir del Comité Ejecutivo de diciembre de 1974 la formación de cuadros dirigentes y responsables de células se convierte en el eslabón principal de la política de construcción del Partido.

En dicho CE se vio que el Partido había previsto la posibilidad del desencadenamiento de una situación revolucionaria, había valorado la situación objetiva nacional e internacional ampliamente favorables, había valorado correctamente el espíritu y estado de ánimo de las masas, y había dado una serie de orientaciones para prepararnos para una nueva etapa de la lucha de clases.

Dicho CE comprobó y valoró que en ese sentido hubo déficit en la formación de los cuadros dirigentes responsables de células; de ahí que se tomó este problema como una de las tareas primordiales y para estar en condiciones de asumir la dirección del proceso en los próximos acontecimientos que se desencadenarán en el desarrollo de la situación revolucionaria que se prevé.

Ello nos lleva a definir las características del cuadro. En primer lugar, debemos tomar el carácter de clase.

a) Carácter de Clase

Necesitamos un conjunto de dirigentes, responsables de células y cuadros del Partido que provengan principalmente de la clase obrera. Debemos esforzarnos en la formación de nuevos cuadros que vengan de la clase obrera; se debe tener en cuanta que el compañero proveniente de la clase obrera posee características, métodos, hábitos, formas de vida, que facilita su desarrollo como militante revolucionario. Su espíritu de sacrificio, abnegación, la disciplina, son cualidad que la propia vida en las fábricas, la producción social, el sacrificio a que se ven obligados a hacer para subsistir, los lleva en su más acelerado desarrollo como revolucionarios. Sus puntos de vista, orientados e imbuidos en el marxismo-leninismo, expresan los intereses históricos del proletariado.

Las características de la vida en las fábricas, la necesidad del cumplimiento estricto de horarios, la existencia de supervisores, capataces, el ritmo de producción y la forma de producción social, ayuda a la comprensión inmediata de la necesidad de la disciplina en la actividad revolucionaria. Los compañeros militantes que provienen de otras clases no proletarias deben asumir y preocuparse por desarrollar las características, los hábitos y los puntos de vista del proletariado revolucionario.

Dentro de la clase obrera, los camaradas que provienen del proletariado fabril, son generalmente los más aptos para el desarrollo de sus cualidades como revolucionarios. Por ello, el Partido debe centrar su actividad política sobre el proletariado fabril de las fábricas, y en especial sobre las grandes fábricas.

b) Ligazón con Las Masas

El cuadro debe estar ligado y participar de todos los problemas que hacen a la lucha de las masas, debe conocer sus aspiraciones, saber interpretar su estado de ánimo, y cada cuadro debe ser un fiel intérprete de las necesidades de las masas.

c) Responsabilidad para Cumplir las Tareas

La estructura de cuadros y militantes es el factor fundamental que nos permitirá incorporar a la gran cantera de cuadros que nos ofrecerán las movilizaciones de masas. Este contingente debe comprender cuadros sólidos, aptos para las distintas tareas revolucionarias con el fin de satisfacer todas las necesidades y de llevar la lucha en todos los terrenos. Le Duan explica claramente que “La calidad del cuadro se expresa por los resultados obtenidos en el cumplimiento de las tareas en cada etapa”. Esto significa la lucha contra la justificación; los cuadros dirigentes no deben permitirse ni deben permitir a otros cuadros ningún tipo de justificación para el incumplimiento de alguna tarea. En este sentido Le Duan agrega: “Lo que permite medir la calidad y el nivel de conocimiento de cada cuadro es si lleva a cabo o no las tareas revolucionarias, si aplica correctamente y a fondo o no, la línea y la política del Partido”.[2]

El punto de referencia, entonces, para conocer la calidad de un cuadro, es saber cómo cumple teniendo en cuenta el medio y las condiciones en que se mueve. Porque no es lo mismo el resultado que se puede obtener en una fábrica en clima de alza y entusiasmo, por ejemplo, que los resultados a lograr en una fábrica cuyo proletariado viene de sufrir una derrota y se encuentra desanimado, aplastado, aquietado.

d) Espíritu Revolucionario

El cuadro debe poseer un elevado espíritu revolucionario, lo debe animar un inagotable entusiasmo por las tareas revolucionarias; es necesario alentar en los cuadros el espíritu revolucionario, levantar el ejemplo de nuestros mártires, el heroísmo de los caídos en Trelew, en las diversas regionales, en quienes los militantes deben encontrar el ejemplo de sus mejores cualidades revolucionarias. El ejemplo perenne del Negrito Fernández debe guiar a nuestros cuadros.

El Negrito Fernández, caído valerosamente en Catamarca, fue un ejemplo de revolucionario proletario marxista-leninista, por su inagotable espíritu revolucionario, por su amor a sus hermanos de clase, y su odio a los enemigos del pueblo trabajador. En este sentido, el Negrito poseía todas las cualidades que señalaba Le Duan: “Un cuadro debe ante todo ser absolutamente fiel a la causa de su clase y a la de su nación; fiel al ideal comunista; un cuadro debe estar profundamente ligado a las masas, animado de un fervor revolucionario puro, no teme a las privaciones y no retrocede ante los sacrificios, supera valientemente todas las dificultades. Si carece de fervor revolucionario y entusiasmo será imposible comprender correctamente el marxismoleninismo y el fondo de la política del Partido; carecerá igualmente de entusiasmo para cumplir las tareas”.[3]

El Negrito era un ejemplo de espíritu revolucionario. El compañero Arteaga recordando al Negrito señaló: “Llegaba a una regional, y si estaba por ejemplo una semana, el primer día se iba a la casa de un obrero del Partido, salía junto con él a visitar todos los contactos, a las fábricas, a los barrios obreros, visitaba los hogares de los camaradas obreros, conversaba con la gente, iba a visitar a la familia, se formaba así la imagen de la situación y recién después iba a la reunión de equipo con una idea formada del estado de ánimo y de la situación de las masas. Y cuando asumió funciones dirigentes en el Partido, cuando lo representó en el exterior, se lo puede considerar prácticamente como el pilar fundamental que traía al Partido el aire de las masas”.

e) Dedicación al Estudio

Pero no basta con el espíritu revolucionario: la revolución exige también del profundo conocimiento científico, del estudio del marxismo-leninismo, del estudio de la realidad sobre la base del marxismo-leninismo.

Es importante la dedicación al estudio de todos los cuadros y militantes del Partido.

No solamente debe ser estudiada la realidad política, social y económica, sino también, debe estudiarse y profundizarse el conocimiento de los clásicos del marxismo-leninismo, el repaso y la lectura sistemática de Lenin, Ho Chi Minh, Le Duan, Vo Nguyen Giap, Marx y Engels, y todos los clásicos del marxismo. Asimismo es importante la compenetración y profunda comprensión de la línea política del Partido.

Sobre la base de los puntos señalados anteriormente entra a jugar otro factor de meridiana importancia para la construcción del Partido. Ello, es la capacidad del cuadro para orientarse creadoramente en la aplicación de la línea del Partido.

f) Capacidad del Cuadro para Orientarse Creadoramente en la Aplicación de la Línea del Partido

El Partido en su conjunto tiene una línea general, una táctica general: cada regional traza sus planes dentro de esta táctica general y aplica la línea del Partido; dentro de cada regional, en cada célula, en cada equipo, el cuadro, el militante debe saber orientarse creadoramente en la aplicación de esta táctica general del Partido. El cuadro debe tener una amplia flexibilidad para la aplicación de la línea, a par que una estricta firmeza para no desviarse de los principios esenciales de la misma. No debemos olvidar que los éxitos logrados por un cuadro del Partido, por cada militante, es un aporte al conjunto del mismo.

Ha habido etapas anteriores en el desarrollo de la actividad y ejemplos de desviaciones como consecuencia de una visión unilateral, desviaciones sindicalistas o espontaneístas, errores cometidos principalmente en las primeras etapas de la construcción del Partido y que han acarreado serios daños al mismo. Tenemos el ejemplo de los serios daños que se acarreó al Partido en la primera etapa de formación del mismo, durante la cual una camarilla pequeño-burguesa, al timón de la dirección partidaria, llevó al conjunto de la militancia a formarse en la práctica del sindicalismo. Tenemos la experiencia de la etapa militarista del Partido, en la cual se desarrolló un sólo aspecto de la construcción del Partido, es decir, la actividad militar. Se deben conocer profundamente los errores cometidos, y compararlos permanentemente con los éxitos obtenidos por las nuevas camadas, los grandes avances que se han logrado. Debemos tener en consideración la experiencia de la construcción de la dirección, en la cual hubo una determinada etapa en que algunos cuadros, debido a las exigencias y las necesidades de la lucha de las masas se vieron obligados a asumir funciones dirigentes sin haber completado una profunda experiencia en el seno del movimiento revolucionario. De ahí, que es de vital importancia el completar la experiencia no desarrollada en aquellos cuadros de dirección que se han visto obligados a asumir funciones dirigentes y responsabilidades sin haber hecho una gran experiencia de masas.

ASPECTOS CORRECTOS DE LA FORMACIÓN DE UN CUADRO

a) De Donde Sacar los Mejores Cuadros

Los mejores cuadros deben provenir de la clase obrera, la más revolucionaria, la más interesada y la más capacitada para asumir las riendas del poder político de nuestro país.

Por su práctica los cuadros provenientes del movimiento obrero están en las mejores condiciones para convertirse en la dirección de su propia clase; están asimismo, en las más óptimas condiciones para manejar los métodos revolucionarios.

El camarada Truong Chin, miembro del Buró Político del Partido de los Trabajadores de Vietnam, escribió respecto a esta cuestión: “El trabajo de edificación del Partido debe estar íntimamente ligado al movimiento revolucionario de las masas, es a través de la práctica revolucionaria de las masas que se reclutan a los nuevos miembros del Partido para mejorar sin cesar la composición del Partido y hay que admitir en sus filas a los elementos más ardientes, mas conscientes de la clase obrera; por otra parte, el Partido ha de atraer a su seno los mejores elementos del pueblo trabajador que se hicieron notar en el curso de la larga y dura lucha contra el imperialismo agresor y el curso de los movimientos de emulación patriótica por la edificación del socialismo”.[4]

Como señala Truong Chin, el centro de la edificación del Partido y el reclutamiento de cuadros debe provenir del movimiento de las masas. Estos cuadros son la garantía de una sólida estructura en la construcción del Partido. El reclutamiento de los nuevos cuadros que han de dirigir el vigoroso proceso de guerra revolucionaria en nuestro país, debe provenir de la lucha del movimiento de masas, especialmente de las grandes fábricas, que son los lugares decisivos para el avance impetuoso de la Revolución Nacional y Social de nuestra Patria. Ningún cuadro puede rendir eficientemente al Partido si no tiene experiencia de masas.

b) Estilo de Trabajo Profesional

El cuadro debe actuar como un profesional al servicio de la causa obrera, la causa de la revolución socialista. Toda su actividad debe estar orientada a resolver los problemas de las masas. Su vida está dedicada por entero al servicio del movimiento revolucionario. El cuadro actúa como un hombre que piensa, reflexiona, vive en función de la Revolución.“No hay vida fuera de ella”, al decir del Comandante Ernesto Che Guevara. El cuadro debe poseer una moral de combate leninista, vivir en el espíritu revolucionario, en el estilo de trabajo profesional que nos enseñara Lenin.

c) Moral de Combate Leninista

Ello implica que para un revolucionario todo es posible. En el transcurso de la guerra revolucionaria, surgen y surgirán infinitas dificultades que un cuadro del Partido ha de ser capaz de resolver y superar, apelando a los máximos esfuerzos, a tensar todas sus fuerzas, y recurriendo a los recursos más ingeniosos. Un militante revolucionario no se desanima frente a las bajas. ¡Lo que quiere es vencer!. No teme a las dificultades.

El estudio es la otra cuestión de vital importancia. No puede haber justificativos para no estudiar. Ho Chi Minh decía que si un militante no se dedica al estudio andará a oscuras, a los tropiezos y sin saber adonde va. El estudio es como andar en la noche con un farol. Ello es así porque si no se tiene una guía, una orientación, no se puede desarrollar una actividad revolucionaria que deje buenos resultados, una actividad revolucionaria eficiente. El uso de la bibliografía debe tomarse como enciclopedia para resolver todos los problemas. Muchas dificultades que se nos presentan en la práctica están resueltas en la línea del Partido, y por un insuficiente estudio y conocimiento de la misma, nos cuesta resolverlas. Ocurre en ciertas oportunidades que por no perderse un cuadro un par de horas estudiando, se retrasan por meses trabajos políticos mal encarados, orientados equivocadamente, y que muchas veces nos pueden costar derrotas.

d) Ejecución de las Tareas

En la ejecución de las tareas debe primar el principio de la responsabilidad individual de cada cuadro, que se sinteticen las experiencias desarrolladas individualmente por cada miembro depende de la dirección colectiva.

Cada miembro de la organización, cada simpatizante, aspirante, militante, cuadro o dirigente del Partido debe comprender que un éxito logrado individualmente, es un logro del Partido, un aporte a su línea, a su organización, a su estructura, en definitiva es un triunfo que contribuye a fortalecerlo colectivamente, al conjunto. El papel de la dirección debe ser el de sintetizar las experiencias más importantes, de todo el Partido; a la vez, la dirección debe consultar permanentemente, no solamente sobre aquellas cuestiones sobre las cuales se tiene duda, sino consultar también sobre lo que se está seguro para resolver.

La consulta a la base permite que la resolución vuelva enriquecida y se aplique con mayor determinación.

En la aplicación de la línea partidaria, en la ejecución de las tareas, prima la iniciativa, la fidelidad y la disciplina.

e) Control

En el Partido debe haber un permanente control, control para que se cumplan las tareas, control para que no haya déficits, errores o desviaciones, control que se avance de conjunto, ayudando a los más débiles a fortalecerlos políticamente. Y debe haber control de que haya una constante superación. Asimismo debe haber autocontrol. Cada compañero debe reflexionar sobre lo que hace y analizar como superarse a cada paso.

Cada compañero del Partido, cada cuadro, debe ser una fuente inagotable de iniciativas en la actividad partidaria. Iniciativa para desarrollar una tare determinada, iniciativa para profundizar el trabajo de masas, para orientar a los nuevos combatientes que se suman a la acción revolucionaria. Un cuadro no teme el cambio, la transformación de una realidad en otra completamente distinta, por el contrario, alimenta el cambio, con responsabilidad, seriedad, pensando y reflexionando siempre sobre los errores cometidos.

Un cuadro revolucionario ejercita la crítica y la autocrítica. La crítica y la autocrítica es el método fundamental para reforzar la unidad y la cohesión partidaria. Lenin decía que un Partido revolucionario sabe autocriticarse valientemente de los errores cometidos y emprender el camino de la rectificación de esos errores. La crítica y la autocrítica, en la medida que se la tome correctamente como método, que se la utilice constructivamente, permite superar los déficits, corregir los errores y dinamiza la actividad del Partido.

Hay energías en los militantes y cuadros del Partido que subyacen dormidas; el desarrollo correcto y en profundidad de esta política de formación de cuadros, ayuda a despertarlas, y se pueden dar grandes saltos cualitativos a partir de ello.

El impulsar con energía todos los aspectos de la formación de cuadros, la disciplina, la voluntad para cumplir las tareas, el estudio, la moral de combate, el combinar todas las formas de construcción del Partido, nos lleva a la superación que necesitamos para arribar con éxito a la etapa de dirigir a las amplias masas obreras y populares en una situación de crisis revolucionaria; nos lleva entonces a la super-superación.

Es necesario en el desarrollo de la actividad realizar reuniones de evaluación del trabajo cumplido, y sobre la base de estas reuniones fijar el plan.

Tenemos que profesar el culto a cumplir con las exigencias de las masas. Todos los planes están subordinados a las necesidades de las masas. En las fábricas, en las villas, en los barrios, en las facultades, la obligación de los cuadros de prepararse y avanzar está en relación directa con las exigencias de la lucha de las masas.

Vivimos una situación nacional e internacional de profunda crisis de las clases dominantes, una situación ampliamente favorable para pasar a una etapa de crisis revolucionaria. Objetivamente se plantea la crisis de la burguesía; la crisis del imperialismo se desarrolla vertiginosamente; ¿y cuál es la situación de las masas?. Salir del retraimiento, acumular odio, lanzarse al enfrentamiento generalizado, hay una tendencia a la lucha.

Nuestro Partido debe cuidar que la lucha de las masas se encamine a una victoria, se debe evitar que se combata aisladamente, que se desperdiguen fuerzas. Nuestro Partido debe velar por la unidad de todas las fuerzas antiimperialistas; debe velar asimismo por desarrollar el más alto grado de organización clasista; debe impulsar la formación de centenares y centenares de células partidarias para que las masas logren tener sus herramientas capaces de enfrentar con éxito a los enemigos del pueblo trabajador, que también se preparan para intentar derrotar a las masas.

En los momentos de crisis revolucionarias, el papel subjetivo se acrecienta; se agiganta la responsabilidad de cada cuadro, de cada militante, de cada dirigente partidario, de los simpatizantes y allegados. El elemento subjetivo (vanguardia revolucionaria, estado de ánimo de las masas, Partido, etc., etc.) juega un rol decisivo en el curso de la lucha de clases. De él depende el éxito o fracaso de la revolución.

Nuestros cuadros, conscientes cada vez más del papel que habrán de jugar en los decisivos enfrentamientos que se avecinan en nuestra Patria, munidos de la ideología del proletariado, y surgidos del seno del movimiento de masas, sintetizan sus aspiraciones de victoria en la consigna:

¡DECIDIDOS A TRABAJAR DETERMINADOS A VENCER!

1 El presente trabajo fue extraido de una selección de textos realizada en el exterior en el año 1976 bajo el nombre Crísis y Revolución en América Latina. En ella se lo titula: “¡Decididos a Trabajar Determinados a Vencer!”. Al no contar con el original hemos preferido titularlo “La formación multilateral…” porque fue más conocido en la militancia con este nombre y porque se adecúa más a su contenido [nota del autor]

2 Le Duan, La Revolución Vietnamita.

3 Idem 2.

4 Curso de formación de cuadros, Asia, Africa y América Latina. La lucha por la Liberación y el Socialismo.

Editorial de EL COMBATIENTE Nº 155. Lunes 17 de febrero de 1975

Contra el Liberalismo: Mao Tse-tung

7 de septiembre de 1937

Estamos por la lucha ideológica activa, pues ella es el arma con que se logra la unidad interna del Partido y demás colectividades revolucionarias en beneficio del combate. Todos los comunistas y revolucionarios deben empuñar esta arma.

Pero el liberalismo rechaza la lucha ideológica y propugna una paz sin principios, dando origen a un estilo decadente y vulgar, que conduce a la degeneración política a algunas organizaciones y miembros del Partido y demás colectividades revolucionarias.

El liberalismo se manifiesta en diferentes formas:

A sabiendas de que una persona está en un error, no sostener una discusión de principio con ella y dejar pasar las cosas para preservar la paz y la amistad, porque se trata de un conocido, paisano, condiscípulo, amigo íntimo, ser querido, viejo colega o viejo subordinado. O bien buscando mantenerse en buenos términos con esa persona, rozar apenas! el asunto en lugar de ir hasta el fondo. Así, tanto la colectividad como el individuo resultan perjudicados. Este es el primer tipo de liberalismo.

Hacer críticas irresponsables en privado en vez de plantear activamente sugerencias a la organización. No decir nada a los demás en su presencia, sino andar con chismes a sus espaldas; o callarse en las reuniones, pero murmurar después. No considerar para nada los principios de la vida colectiva, sino dejarse llevar por las inclinaciones personales. Este es el segundo tipo.

Dejar pasar cuanto no le afecte a uno personalmente; decir lo menos posible aunque se tenga perfecta conciencia de que algo es incorrecto; ser hábil en mantenerse a cubierto y preocuparse únicamente de evitar reproches. Este es el tercer tipo.

Desobedecer las órdenes y colocar las opiniones personales en primer lugar; exigir consideraciones especiales de la organización, pero rechazar su disciplina. Este es el cuarto tipo.

Entregarse a ataques personales, armar líos, desahogar rencores personales o buscar venganza, en vez de debatir los puntos de vista erróneos y luchar contra ellos en bien de la unidad, el progreso y el buen cumplimiento del trabajo. Este es el quinto tipo. Escuchar opiniones incorrectas y no refutarlas, e incluso escuchar expresiones contrarrevolucionarias y no informar sobre ellas, tomándolas tranquilamente como si nada hubiera pasado. Este es el sexto tipo.

Al hallarse entre las masas, no hacer propaganda ni agitación, no hablar en sus reuniones, no investigar ni hacerles preguntas, sino permanecer indiferente a ellas, sin mostrar la menor preocupación por su bienestar, olvidando que se es comunista y comportándose como una persona cualquiera. Este es el séptimo tipo.

No indignarse al ver que alguien perjudica los intereses de las masas, ni disuadirlo, ni impedir su acción, ni razonar con él, sino dejarle hacer. Este es el octavo tipo.

Trabajar descuidadamente, sin plan ni orientación definidos; cumplir sólo con las formalidades y pasar los días vegetando: “mientras sea monje, tocaré la campana”. Este es el noveno tipo.

Considerar que se ha rendido grandes servicios a la revolución y darse aires de veterano; desdeñar las tareas pequeñas pero no estar a la altura de las grandes; ser negligente en el trabajo y flojo en el estudio. Este es el décimo tipo.

Tener conciencia de los propios errores pero no intentar corregirlos, tomando una actitud liberal para consigo mismo. Este es el undécimo tipo.

Podrían citarse otros tipos más, pero los once descritos son los principales.

Todas éstas son manifestaciones de liberalismo.

En una colectividad revolucionaria, el liberalismo es extremadamente perjudicial. Es una especie de corrosivo, que deshace la unidad, debilita la cohesión, causa apatía y crea disensiones. Priva a las filas revolucionarias de su organización compacta y de su estricta disciplina, impide la aplicación cabal de su política y aleja a las organizaciones del Partido de las masas que éste dirige. Se trata de una tendencia sumamente perniciosa.

El liberalismo proviene del egoísmo de la pequeña burguesía; éste coloca los intereses personales en primer plano y relega los intereses de la revolución al segundo, engendrando así el liberalismo en los terrenos ideológico, político y organizativo.

Los adictos al liberalismo consideran los principios del marxismo como dogmas abstractos. Aprueban el marxismo, pero no están dispuestos a practicarlo o a practicarlo cabalmente; no están dispuestos a sustituir su liberalismo por el marxismo Tienen su marxismo y también su liberalismo hablan del marxismo pero practican el liberalismo el marxismo es para los demás y el liberalismo para ellos, mismos. Llevan ambos en su bagaje y encuentran aplicación para uno y otro. Así es como funciona el cerebro de cierta gente.

El liberalismo constituye una manifestación de oportunismo y es radicalmente opuesto al marxismo. Es negativo y, objetivamente, hace el juego al enemigo. De ahí que éste se alegre si en nuestras filas persiste el liberalismo. Por ser tal su naturaleza, no debe haber lugar para el liberalismo en las filas revolucionarias.

Debemos emplear el espíritu marxista, que es positivo, para superar el liberalismo, que es negativo. El comunista debe ser sincero y franco leal y activo, poner los intereses de la revolución por encima de su propia vida y subordinar sus intereses personales a los de 1a revolución; en todo momento y lugar ha de adherirse a los principios justos y luchar infatigablemente contra todas las ideas y acciones incorrectas, a fin de consolidar la vida colectiva del Partido y la ligazón de éste con las masas ha de preocuparse más por el Partido y las masas que por ningún individuo, y más por los demás que por sí mismo. Sólo una persona así es digna de llamarse comunista.

Todos los comunistas leales, francos, activos y honrados deben unirse para combatir las tendencias liberales, que cierta gente tiene, y encauzar a ésta por el camino correcto. He aquí una de nuestras tareas en el frente ideológico.

24 mar 2010

24 de marzo

24 DE MARZO

ACTO EN PLAZA SAN MARTÍN CONTRA LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO, DE AYER, HOY Y SIEMPRE

El 24 de marzo de 1976 los grandes grupos económicos locales y extranjeros dieron un golpe de estado a través de su fuerza de choque: las Fuerzas Armadas del capitalismo. El objetivo principal de ese golpe fue institucionalizar definitivamente un plan económico basado en el aumento de la explotación a los trabajadores, lo que implicaba la destrucción de la industria nacional, la concentración del gran capital y una escalada represiva sin antecedentes en la historia de nuestro país.

Ese plan, que había comenzado el 4 de junio de 1975 con el llamado “Rodrigazo” a través del ajuste brutal ordenado por el gobierno peronista de María Estela Martínez de Perón y su ministro de Economía, Celestino Rodrigo, fue el inicio de una nueva etapa en la superexplotación del pueblo argentino.

Para aplicarlo, los civiles y militares golpistas necesitaban desarticular a las organizaciones revolucionarias combatientes que habían puesto en jaque a la burguesía mediante políticas y acciones que tenían como objetivo la toma del poder por parte del pueblo, y al mismo tiempo acabar con la resistencia popular que en los años previos había ganado las calles de la Argentina.

34 años después, hemos visto que todos los gobiernos civiles que sucedieron a la última dictadura fueron la continuidad de aquel plan criminal que hambreó a los argentinos. La demostración de ello es el hambre popular instaurado como política de estado y la represión permanente ante las protestas populares que ya se ha cobrado la vida de decenas de luchadores en todo el país y la persecución y procesamiento de muchos otros compañeros y compañeras.

Tras haber coincidido en que la organización y la lucha de los trabajadores y el pueblo pobre es la única manera de enfrentar a los poderosos que ayer y hoy someten a las mayorías a una vida indigna, y que las elecciones periódicas del sistema electoralista sostenido por el capitalismo no es solución a nuestros problemas sino por el contrario una herramienta de dominación por parte de los grandes grupos económicos, decidimos convocar a un acto el próximo 24 de marzo a las 15 hs. en la Plaza San Martín de la capital argentina.

Sabemos que hay otros actos tradicionales que se desarrollarán ese día en la Plaza de Mayo, pero el contenido de los mismos no nos representa políticamente.

Creemos que la única manera de enfrentar y derrotar a los poderosos es a través del enfrentamiento sin tregua, con organización, movilización y conciencia de clase, contra el capitalismo y sus representantes, abandonando toda tentación populista o reformista, y denunciando el carácter explotador del sistema de dominación burgués en cualquiera de sus variantes, sean éstas dictatoriales o bajo el disfraz de falsas democracias capitalistas como la que vivimos actualmente.

Elegimos Plaza San Martín porque pretendemos disputar cada palmo de terreno a los enemigos del pueblo y también desmentir que la gesta de la independencia anticolonialista liderada por José de San Martín, tenga algo que ver con quienes asesinan al pueblo y entregan el país a la voracidad capitalista local y foránea. Por el contrario, aquella gesta fue el inicio de una continuidad histórica que hoy tiene absoluta vigencia, como señalaron los Comandantes Ernesto Guevara y Mario Roberto Santucho, con la lucha por la segunda y definitiva independencia y la construcción del socialismo.

Llamamos a todos los compañeros y compañeras independientes, y a las organizaciones políticas y sociales populares a sumarse a esta iniciativa que, lejos de romper supuestas unidades formales, servirá para ofrecer una alternativa de cambio revolucionario.

CONTRA EL ENEMIGO DE AYER, DE HOY Y DE SIEMPRE

1976 - 24 de marzo – 2010

POR UN GOBIERNO OBRERO Y POPULAR

Hasta el momento, las organizaciones convocantes son:

Militancia Guevarista – OLNyS Fogoneros – Proyecto Revolucionario Indo Americano y Socialista (P.R.I.S.) - Partido Revolucionario Guevarista – Frente de Organizaciones Clasistas Carlos Almirón (FTC-M29, MAR, Familias contras el Paco) – TODU – MTR – Bloque Obrero y Popular (Movimiento 26 de Junio – MTD Quilmes) – Comisión de Homenaje a los Combatientes revolucionarios

La próxima reunión organizativa es el lunes 15 de marzo a las 19:00 hs. en la sede de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (Corrientes 1785 – 2º C – Cap. Fed.)

Discurso: 24 de marzo

DEL ACTO EN PLAZA SAN MARTIN EL 24 DE MARZO DEL 2010

Compañeras y compañeros: Las 3 organizaciones políticas que firmamos este documento (Fogoneros, Militancia Guevarista y Proyecto Revolucionario Indoamericano y Socialista) no pretendemos ser originales con lo que vamos a decir del golpe genocida ejecutado por el partido militar en el año 76’.

Lo que nosotros esperamos que suceda en otros actos es que se reduzca la cantidad de oradores como expresión de una unidad política real entre grupos y organizaciones que queremos marchar hacia un único camino que es el del poder obrero y popular.

Sin embargo, sabemos que esa unidad no viene nunca por si sola.

Va a ser ese motor que es la lucha de clases y la participación activa de la militancia en cada una de las batallas, la que obligara a romper con el egoísmo y el sectarismo que nos han impuesto la dictadura y todos los gobiernos de la burguesía que la continuaron.

Esto lo decimos compañeros, por que estamos convencidos de que fue la lucha obrera y popular a lo largo y ancho de la Argentina y America (y ponemos como ejemplo a la gran rebelión que fue el cordobazo) la base sobre la que se asentó el accionar político-militar de las organizaciones revolucionarias y en una unidad que se expreso en acciones como la fuga en Trelew o la liberación de los presos en el devotazo.

A estas organizaciones y a su periferia es lo que intentaron destruir y no pudieron el empresariado y sus perros de presa, los militares. Si bien la represión comenzó mucho antes de marzo del 76, el golpe fascista representó el absoluto desprecio de la burguesía y su brazo armado por cualquier fachada democrática.

Y no nos debemos prestar a confusiones compañeros: Aquel desprecio y aquella represión vuelven, y será cada vez mayor, en estos tiempos por que hay una crisis capitalista de la cual la burguesía no puede salir si no es con palos, con criminalización de la protesta y con el terrorismo de Estado, que los trabajadores y el pueblo ya conocemos a través de la historia.

Entramos en una etapa compañeros en que se hace necesaria y posible la construcción de verdaderos partidos de los trabajadores que den la pelea contra la burguesía en todos los frentes ya sean estos legales o no. Es hora de que las organizaciones que queremos la Revolución Socialista abandonemos el sectarismo y avancemos en unidad construyendo un frente político de masas que sea herramienta de lucha de los trabajadores y el pueblo por sus reivindicaciones inmediatas en el camino hacia el socialismo. Por esto es que Fogoneros, Militancia Guevarista y Proyecto Revolucionario Indoamericano y Socialista participamos del VOTAMOS LUCHAR. Apostamos a que sean cada vez más los compañeros y compañeras que se sumen a esta lucha contra el capital, a que un nuevo y poderoso auge de masas nutra a las organizaciones revolucionarias, los distintos frentes de masas y las luchas populares en general. Así la gesta de tantos miles en los ´60 y ´70 podrá ser recordada como un primer paso de nuestra Revolución y no habrá lugar para el perdón, ni para el olvido, ni para festivales oficiales.

Con el compañero Ortega Peña decimos que “La sangre derramada no sera negociada”.

24 de marzo


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Este 24 de marzo también VOTAMOS LUCHAR
Los costos de la actual crisis mundial del capitalismo ya están siendo pagados por los mismos que pagan siempre: los explotados y los pobres en general. En Argentina ya hubo decenas de miles de despidos que se suman al enorme ejército de desocupados que pasan hambre en un país exportador de alimentos.
Por otra parte, aún existe dispersión entre las organizaciones y compañeros que luchamos en todo el país, con una gran cantidad de luchas regionales y locales que se dan sin coordinación entre los que no nos resignamos a la injusticia.
Los gobiernos nacional, provinciales y municipales siguen y seguirán gobernando en función de los intereses del sistema capitalista y es necesario que nos unamos para golpear todos juntos y derrotar sus planes y medidas antipopulares.
No queremos ser un pueblo explotado y dependiente de los intereses extranjeros imperialistas ni de los explotadores locales.
Para eso, proponemos a VOTAMOS LUCHAR como una alternativa en la que confluyan los luchadores del pueblo, integrada por organizaciones políticas y sociales (territoriales, trabajadores, estudiantiles, ambientalistas, culturales, etc), y por compañeros y compañeras independientes, para articular las luchas, respetando las particularidades de cada sector de acuerdo a sus características y necesidades.
Desde ese espacio proponemos denunciar la situación de miseria de nuestro pueblo y a sus responsables, y al mismo tiempo tomar las medidas necesarias para resolver los problemas que enfrentamos, coordinadamente, en unidad y con solidaridad.
Proponemos enfrentar y derrotar a las burocracias en todos los ámbitos (sindical, territorial, estudiantil, estatal, política) y desterrar la corrupción y la impunidad generalizada que ampara el sistema de explotación capitalista.
Coincidimos en que las elecciones no son el camino para resolver los problemas ni para enfrentar a los enemigos del pueblo y en que para derrotar al poder de los explotadores es necesario construir poder popular.
VOTAMOS LUCHAR, como construcción amplia y democrática, es una respuesta de organización y actitud combativa frente a la injusticia.

24 DE MARZO


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Desde mediados de 1975, durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, con la aplicación de un brutal plan de ajuste contra el pueblo conocido como “Rodrigazo”, se profundizaba el saqueo y la entrega. Al mismo tiempo, los grandes empresarios liderados por José Alfredo Martínez de Hoz (presidente del Consejo Empresario Argentino, hijo y nieto de los terratenientes que fundaron la Sociedad Rural) se entrevistaba con el entonces general Jorge Rafael Videla, para dar forma al genocidio que meses más tarde ejecutarían las fuerzas armadas (1976). La política económica del proceso quedó a cargo de estos sectores civiles que promovieron el golpe, con el apoyo de los principales medios de comunicación e influyentes grupos de poder civil, la protección del imperialismo yanqui, la jerarquía de la Iglesia Católica y de muchos líderes políticos.
Entre los objetivos de la dictadura estaban: destruir la industria nacional a favor de la concentración de capitales y la especulación financiera, profundizando las condiciones de explotación, y destruir las organizaciones revolucionarias borrando a sangre y fuego todo intento de resistencia y lucha popular.
Por un lado, se torturaba y desaparecía a miles de compañeros, por otro se congelaban salarios (caída del ingreso en un 40 % entre 1976 y 1980), se otorgaban millonarios subsidios a las empresas, crecía la desocupación y la pobreza (era del 5,8% en 1974, subió al 12,8% en 1980 y al 37,4% en 1982). La deuda externa, principalmente producto de la estatización de deuda externa privada y los prestamos otorgados, se elevó de 7.875 millones de dólares al finalizar 1975, a 45.087 millones de dólares al finalizar 1983, gracias a -entre otros- Domingo Felipe Cavallo.
Hoy, las consecuencias las seguimos pagando, el sistema económico de la dictadura no solo sigue vigente, sino que se ha profundizado a través de los gobiernos que siguieron. Unos y otros siguieron gobernando para los monopolios, siguieron cumpliendo con los organismos internacionales de crédito y subsidiando a los empresarios, mientras se exprime al pueblo. Las mismas patronales que ayer denunciaban a los activistas para que los milicos los eliminaran: Ledesma, Ford, Acindar, Mercedes Benz, FIAT, Esso, Loma Negra, Sevel, Massuh, Clarín, y otros, son las que se enriquecieron y se enriquecen a costa de nuestro sufrimiento.
No permitamos que se vacíe de contenido la lucha de quienes fueron el blanco principal de la represión de aquellos años: los militantes revolucionarios y todos los hombres y mujeres del pueblo que dieron su vida durante la resistencia a la dictadura.
Para quienes somos parte de VOTAMOS LUCHAR creemos firmemente que los compañeros caídos por la dictadura no murieron por la gloria o conmemoración, sino por enfrentar en cuerpo y alma a la opresión y explotación. Organización, unidad y lucha en busca de solucionar nuestros problemas, es la consecuente reivindicación de las banderas que levantaron y levantamos miles de compañeros.
Para derrotar al poder de los explotadores es necesario construir poder popular, la salida no son las urnas, por eso VOTAMOS LUCHAR.
votamosluchar@gmail.com

24 DE MARZO

Por el camino que nos dejaron los compañeros…

El 24 de marzo es una fecha latente y con mucho peso histórico para todos los que queremos el cambio. Como en esos tiempos (1976), y mucho antes, tenemos la obligación de comprometernos en la tarea de lucha que tenemos día a día para cambiar esta sociedad sin vida, sin historia, sin memoria, sin moral, con villanos trasformados en héroes, y héroes intentan que olvidemos.

Pareciera que cuando naciéramos empieza la historia, que otros no hubiera nada por contar, por recordar y por seguir.

Sabemos que es difícil ir contra la corriente, que es pesado, por lo tanto nos agotamos. Hay que ir poco a poco, pero firmes, para no tambalear y con cuidado para no tropezar, pero a pesar de todo no es imposible.

Saber informar a todo aquel que quiera enterarse de esta lucha, que es la misma de aquel tiempo, solo cambian los personajes y los métodos de manipulación.

Por eso tenemos que retomar el camino de los compañeros "caídos", y recordar siempre que esa lucha no era para beneficio propio sino para toda la sociedad, que otra hubiese sido la historia con esos 30.000 compañeros presentes físicamente, y que no fue casualidad su desaparición de la historia, sino que fue causalidad que los represores y sus voceros intentan evitar que se vea su causa.

Pero su ejemplo quedo y tenemos que hacer que se vea y la tomemos como propia. Por eso este 24 de marzo tenemos que recordar esa lucha no como que quedo en el olvido sino que sigue en pie...